Antes de que los castellanos llegaran a la isla de Tenerife, los guanches vivían
placenteramente en un clima y una tierra de fertilidad envidiable. Su mundo
conocido no iba mucho mas allá de las otras islas que podían divisar desde la propia.
Si para los navegantes españoles el misterio de la redondez de la Tierra ya no era tal,
para los primeros habitantes de Tenerife el Mundo acababa en el extremo oeste de la isla,
allá donde alzaba una pared de roca infranqueable. Se trataba de lo que hoy en
día se conoce como acantilados de los Gigantes.
día se conoce como acantilados de los Gigantes.
Esta muralla basaltica de origen volcanico, que se prolonga desde el puerto de
los Gigantes hasta punta de Teno, mide entre 300 y 600 metros y se entierra
en el agua a no mas de 30 metros de profundidad. Es practivamente
inexpugnable y tan solo algunos barrancos, difícilmente accesibles por tierra,
La cortan en algunos puntos, creando pequeñas calas de arena o grava a las que
la gente suele acercarse por mar con embarcaciones de recreo
Estos mismos barcos y lanchas son utilizados para explorar el fondo marino.
Esta zona de a isla es muy famosa entre submarinistas y pescadores de altura por la
riqueza de vida que se puede encontrar bajo la superficie del océano.
Una colonia de ballenas piloto habita aquí durante todo el año, y tortugas
de gran tamaño y delfines actúan como comparsas habituales.
Todo un deleite para los buceadores.

